Según la más reciente Encuesta MiPyme de Anif, el conocimiento financiero de los empresarios colombianos es sólido, pero la disposición a planificar es la principal debilidad. Te contamos qué hay detrás y lo que puedes hacer para cerrarla en tu negocio.
El precio que no contaba toda la historia
Una ferretería de barrio lleva diez años vendiendo bien. La caja suena, los clientes vuelven y el dueño los conoce por su nombre. Un día, decide bajar el precio de su línea de herramientas para no ceder terreno frente a la competencia y hace las cuentas de afán: cubre el costo del producto, deja un margen que parece razonable y cierra el mes en positivo.
Lo que no calculó fue cuánto capital de trabajo le exige sostener ese precio más bajo, lo que cuesta financiarlo (mientras factura aún a 60 días), ni el costo tributario que debe asumir sobre el margen que creía tener.
Este es un escenario que Natalia Name Restrepo, socia fundadora de NNR Estudio Legal y asesora de empresas en temas tributarios, contractuales y de gobierno corporativo, describe como una constante: decisiones tomadas con poca planeación y sin mirar el negocio de manera integral terminan generando, en el mejor de los casos, márgenes más bajos de lo esperado. Pero en los complejos, se generan deudas tributarias, intereses moratorios o problemas de liquidez.
“Una oportunidad puede verse muy atractiva desde las ventas o el margen, pero antes de decidir también hay que preguntarse cuánto capital exige, cómo se va a financiar, cuándo entra y sale el dinero, qué efecto tributario tiene y la rentabilidad real que deja”.
Natalia Name Restrepo, socia fundadora de NNR Estudio Legal.¿Qué mide el índice de capacidades financieras?
Para entenderlo, Anif —junto con el Banco de la República, Bancóldex y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe— construyó el Índice de Capacidades Financieras (ICF) dentro de la Encuesta MiPyme 2025-2026, siguiendo la metodología de la OCDE. El índice combina tres componentes: cuánto sabe el empresario de finanzas (conocimientos), qué tan bien gestiona su negocio en la práctica (comportamientos) y su disposición a planificar, asumir riesgos de manera informada y usar herramientas financieras formales (actitudes).
El resultado nacional es 65,3 sobre 100 —un nivel intermedio—, pero ese promedio esconde una historia: los tres componentes no avanzan al mismo ritmo.
Destacado Cuadro dato
El componente de conocimientos financieros llega a 70,5-73,6 puntos según el tamaño de empresa. El de actitudes financieras —la disposición a planificar en vez de improvisar— no supera los 63,8 puntos, y en las unidades de subsistencia cae a 54,2. (Encuesta MiPyme Anif, 2025-2026).
Te interesa: ¿Cómo tomar decisiones de ventas basadas en datos?
Saber mucho, planear poco
La cifra más contundente del informe muestra que el 71,2 % de las empresas de subsistencia en Colombia prefiere seguir su instinto en lugar de hacer planes financieros detallados, y el 23,4 % no arma periódicamente un presupuesto para su negocio. No es un problema de ignorancia —el conocimiento ya está ahí—, sino de método.
Hay, además, un obstáculo adicional: la confianza. Más de la mitad de los empresarios encuestados (52,5 %) está de acuerdo con la afirmación “no necesito ayuda para tomar las decisiones financieras de mi empresa”, un porcentaje que sube en los pequeños negocios (59 %) y en la microempresa (52,1 %). Es decir, deciden solos y consideran que no necesitan hacerlo de otra manera.
“El problema no es solamente tomar una mala decisión tributaria o financiera, sino tomarla mirando solo una parte del negocio”.
Natalia Name Restrepo, socia fundadora de NNR Estudio Legal.Dónde se decide a ojo
Según Name Restrepo, hay dos momentos donde el instinto le gana más frecuentemente a la planeación. El primero, contra lo que muchos esperarían, es fijar el precio. El empresario suele fijarlo bajo la presión de la competencia o por la necesidad de facturar, sin incorporar el costo del capital de trabajo ni la carga tributaria que exige sostener esa venta.
El segundo es la negociación de contratos. No es solo el precio lo que importa, sino la forma y los tiempos de pago, de manera que la empresa pueda mantener una caja suficiente para atender sus gastos fijos, financiar la operación y cumplir oportunamente sus obligaciones tributarias. Plazos, anticipos, garantías y reajustes son condiciones que también tienen un impacto económico real, aunque no siempre se analicen con el mismo cuidado que el valor del contrato.
Te recomendamos: Estrategia Cubo Rubik para toma de decisiones estratégicas.
El informe de Anif muestra que la disposición a comparar antes de decidir crece con el tamaño de la empresa: solo el 36,2 % de las unidades de subsistencia compara distintos proveedores financieros previo a elegir uno, frente al 58,9 % en la mediana empresa.
Es la misma lógica que describe Name desde lo legal y contractual: cuando una empresa construye procesos estructurados —de gobierno corporativo, planeación tributaria o negociación contractual—, no sólo reacciona frente a las decisiones, sino que puede anticiparse y tomarlas con una visión más integral del negocio.
Cómo empezar a planear: no dejes tu futuro al azar
No hace falta un departamento financiero completo para dar el primer paso. Estas son algunas señales y hábitos concretos para empezar:
Revisa si estás mirando todo el tablero. Antes de aceptar una venta o firmar un contrato, pregúntate no solo cuánto vas a facturar sino el capital que exige, cómo lo vas a financiar y qué impuestos genera.
Desconfía del afán. Una de las señales más claras de una decisión mal planeada es la prisa. Evita que las cosas ocurran rápido y que no haya respuestas a preguntas básicas sobre el negocio a realizar.
Cuidado con “eso lo resolvemos después”. Postergar un problema de caja o tributario confiando en ingresos futuros es, en palabras de la asesora, uno de los saltos al vacío más comunes entre empresarios.
Arma un presupuesto periódico. Aunque sea sencillo, revísalo cada mes para que no sea una actividad exclusiva de momentos en que algo sale mal.
Antes de firmar, compara. Ya sea un proveedor financiero, un contrato o un plazo de pago, la comparación es, según los datos de Anif, lo que más distingue a las empresas con mejores capacidades financieras.
“Ser empresario es, en buena medida, saber gestionar el riesgo y la incertidumbre. La asesoría y la planificación aportan información y perspectivas para que pueda hacerlo mejor, tomando decisiones con la razón, pero también con la intuición”.
Natalia Name Restrepo, socia fundadora de NNR Estudio Legal. Fuentes:
Encuesta MiPyme Anif 2025-2026: realizada por Anif - Centro de Estudios Económicos, con el apoyo del Banco de la República, Bancóldex y CAF. Incluye por primera vez el módulo de salud financiera y el Índice de Capacidades Financieras (ICF), base estadística de esta nota.