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Economía del comportamiento: el cerebro afecta tus finanzas

¿Tienes gastos innecesarios? la economía del comportamiento lo explica

Bancolombia
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Educación financiera | 25 ene 2024

Lectura de 9 min

Descubre cómo la economía conductual revela el impacto de los sesgos mentales en tus decisiones financieras y aprende dos estrategias prácticas para optimizar tus elecciones y superar patrones que afectan tus finanzas. ¡Tu cerebro influye en cada decisión!

A diferencia de la economía tradicional, que supone que los individuos son seres racionales y lógicos en sus elecciones financieras, la economía conductual reconoce que la psicología influye de manera significativa en las decisiones financieras.

«Uno siempre dice ‘Tengo que hacer un presupuesto’ y no lo hace». Esta frase del episodio 27 del pódcast Economía de a pie, de Bancolombia, explica lo que a muchos les pasa. A pesar de la buena intención y de reconocer la importancia de controlar las finanzas, en la práctica muchas personas no lo consiguen. ¿Alguna vez has sentido que tus metas financieras se quedan en palabras? ¿Te cuesta controlar los pequeños gastos? Si es así, no estás solo. La lucha por mantener la disciplina financiera es un desafío para muchos.  Imagina una típica cena de Nochevieja, donde todos hacen promesas de cambiar algunos hábitos, incluso los financieros. ¿Cuántos crees que las cumplirán? Muy pocos: aproximadamente el 80% de las personas no logra cumplir sus resoluciones financieras de año nuevo, según una publicación de la revista Forbes.  ¿Por qué es tan difícil lograr nuestras metas financieras? La respuesta podría estar en el cerebro. 

Economía conductual: la ciencia detrás de nuestras decisiones  

La economía conductual (behavioral economics, en inglés), conocida como economía del comportamiento, es una disciplina que estudia cómo las personas toman decisiones económicas en la vida cotidiana.  ​​​A diferencia de la economía tradicional, que supone que los individuos son seres racionales y lógicos en sus elecciones financieras, la economía conductual reconoce que la psicología influye de manera significativa en las decisiones financieras. Un pilar fundamental de la economía del comportamiento es comprender que el cerebro y las acciones humanas están moldeadas por la evolución, que ha adaptado a las personas para sobrevivir en entornos desafiantes y cambiantes.  Hace miles de años, nuestros antepasados enfrentaban amenazas inmediatas, como depredadores, y debían tomar decisiones rápidas para asegurar su supervivencia.  Y aunque las amenazas inmediatas de depredadores ya no son hoy un problema en la mayoría de las sociedades modernas, nuestros cerebros todavía están programados para buscar soluciones rápidas y automáticas. 

  • Sesgos mentales: las trampas en nuestras decisiones 

Uno de los conceptos clave en la economía conductual es la idea de que el cerebro busca minimizar el esfuerzo mental y tomar decisiones de manera intuitiva y automática siempre que sea posible. Este mecanismo mental puede dar lugar a los sesgos mentales. Los sesgos son patrones de pensamiento sistemáticos y predecibles que pueden distorsionar tu percepción y toma de decisiones. Los sesgos son resultado de procesos mentales automáticos que a menudo llevan a tomar decisiones irracionales o poco óptimas. Básicamente, se trata de atajos mentales que se utilizan para tomar decisiones de manera más rápida y con menos esfuerzo mental.  ​​​«Nuestro cerebro es facilista y dice: ‘La mejor decisión es la más fácil’. O sea, no necesariamente la mejor decisión es la más óptima, sino que es la más fácil», explica Sergio Peláez Jaramillo, magíster en Behavioral Science graduado en The London School of Economics, Reino Unido, y líder de Ciencias del Comportamiento en el Grupo Bancolombia. Estos atajos, si bien son útiles en muchas situaciones, también llevan a errores sistemáticos cuando se aplican en contextos inadecuados. Algunos ejemplos comunes de sesgos mentales en el contexto de la economía conductual son: 

  • Sesgo de confirmación: es la tendencia a buscar información que confirma tus creencias preexistentes y a ignorar la que las contradice. Esto puede llevar a decisiones sesgadas y a perder oportunidades valiosas de aprendizaje. 

  • Sesgo de disponibilidad: es cuando se da más peso a la información que está más fácilmente accesible en la memoria. Si, por ejemplo, has escuchado recientemente noticias negativas sobre el mercado de valores, es más probable que seas cauteloso al invertir, incluso si la situación ha cambiado. 

  • Aversión a las pérdidas: las personas son más propensas a evitar pérdidas que a buscar ganancias, lo que puede llevarlas a ser excesivamente cautelosas en las decisiones financieras y a perder oportunidades de inversión. 

  • Sesgo de anclaje: el comportamiento del consumidor, y por ende, las decisiones que toma, pueden verse influenciadas por la primera información que se recibe (el «ancla»). Así, si alguien ve un precio alto, puede estar propenso a ver cualquier precio posterior como una oferta, incluso si en realidad es caro. 

  • Sesgo de optimismo: es la tendencia a sobrevalorar las habilidades propias y a subestimar los riesgos. Esto puede llevar a ser excesivamente optimista en las inversiones y los gastos, y a ignorar las posibles consecuencias negativas. 

  • Semejanza simplificada: implica juzgar la probabilidad de un evento en función de cuán parecido sea a un estereotipo o a un modelo mental. Esto puede llevar a evaluaciones equivocadas si tus modelos mentales son inapropiados. 

  • Simplicidad preferida: se prefieren las soluciones simples y fáciles de entender que los enfoques más complejos. Esto puede llevar a pasar por alto inversiones financieras que podrían ser beneficiosas a largo plazo. 

Comprender estos sesgos es fundamental para entender cómo funciona la mente en el contexto financiero. La economía conductual se basa en el reconocimiento de estos patrones de pensamiento y busca proporcionar estrategias para tomar decisiones más informadas y alineadas con los objetivos financieros a largo plazo.

«Nuestro cerebro es facilista y dice: ‘La mejor decisión es la más fácil’. O sea, no necesariamente la mejor decisión es la más óptima, sino que es la más fácil», explica Sergio Peláez Jaramillo, magíster en Behavioral Science graduado en The London School of Economics, Reino Unido, y líder de Ciencias del Comportamiento en el Grupo Bancolombia.

Patrones que sabotean las finanzas personales 

En la gestión de las finanzas personales, es posible encontrarnos atrapados en patrones que pueden resultar perjudiciales para nuestro bienestar financiero. Las ciencias del comportamiento han determinado cuáles son los estímulos para el cerebro humano que hacen que las personas fracasen en la consecución de sus metas personales. Sergio Peláez Jaramillo, Laura Cardona y Ana María Jaramillo, miembros del Laboratorio de Ciencias del Comportamiento de Bancolombia, explican cuáles son algunos de los patrones de consumo que pueden sabotear las finanzas personales. 

  • Gratificación instantánea en lugar de bienestar financiero 

El cerebro tiene una inclinación natural hacia la gratificación instantánea, que es la tendencia a buscar y preferir recompensas inmediatas y placenteras en lugar de esperar por recompensas más grandes que requieren tiempo y esfuerzo para materializarse. La activación de áreas del cerebro relacionadas con el placer y la recompensa impulsa esa preferencia por lo inmediato. ​​​«Como nos gusta el placer inmediato que nos dan ciertas cosas, entonces simplemente gastamos y no prestamos mucha atención a nuestro futuro o a nuestro bienestar financiero, que es lo que, entre comillas, racionalmente deberíamos hacer», asegura Ana María Jaramillo.  Esta tendencia a buscar el placer inmediato lleva a tomar decisiones financieras impulsivas que, a largo plazo, tienen consecuencias negativas. Comprender esta dinámica psicológica es esencial para contrarrestarla y tomar decisiones financieras más informadas y equilibradas. 

  • Gastos hormiga vs. metas a largo plazo 

Uno de los patrones que más afecta las finanzas es lo que comúnmente se conoce como «gastos hormiga». Se trata de las pequeñas compras cotidianas que parecen insignificantes individualmente, pero que acumuladas a lo largo del tiempo hacen un monto grande.  Este tipo de gastos tienen su explicación en la gratificación instantánea: «Por eso nos decimos a nosotros mismos que 3.000 pesos no son nada. Lo que pasa es que si sumamos los 3.000 pesos que gastamos todos los días en cafés o gusticos, al año suman más de un salario mínimo. Y ahí sí es plata, una platica que pudimos haber ahorrado», afirma Ana María.  Laura Cardona explica, «realmente no siempre somos racionales. No siempre podemos analizar toda la información que tenemos. No siempre maximizamos la utilidad, sino que hay muchos otros efectos que entran a jugar cuando tenemos que tomar ese tipo de decisiones en situación de escasez o cuando miramos hacia el futuro».  Aquí radica la importancia de priorizar las metas financieras a largo plazo y ser conscientes de cómo estas pequeñas salidas de dinero perjudican las finanzas personales.  

«Como nos gusta el placer inmediato que nos dan ciertas cosas, entonces simplemente gastamos y no prestamos mucha atención a nuestro futuro o a nuestro bienestar financiero, que es lo que, entre comillas, racionalmente deberíamos hacer»,

asegura Ana María Jaramillo.

Cómo optimizar las decisiones financieras 

La comprensión de los patrones de consumo y de los sesgos mentales que influyen en las elecciones financieras permite implementar estrategias que fomenten decisiones más acertadas.  

Algunas de estas estrategias son: 

  • Minimizar las opciones para decidir 

Uno de los consejos clave de la economía conductual es minimizar las opciones disponibles al tomar decisiones financieras.  ​​​Como señala Sergio Peláez Jaramillo: «Cuando a nuestro cerebro le ponemos muchas opciones al frente, simplemente se abruma. Creo que a todos nos ha pasado cuando vamos a un restaurante y nos dan una carta con un menú muy grande. Siempre terminamos pidiendo lo mismo o le preguntamos al mesero qué es lo que todo el mundo pide». Este fenómeno es aplicable a las decisiones financieras, donde la abundancia de opciones (como diferentes planes de ahorro o tarjetas de crédito) puede paralizarnos y llevarnos a posponer las decisiones importantes. Al reducir la cantidad de opciones, se facilita la toma de decisiones y se minimiza la probabilidad de tomar decisiones impulsivas o poco acertadas. 

  • Automatizar el ahorro para que el cerebro no intervenga 

Una de las estrategias más poderosas para tener una mejor planificación financiera y una mejor gestión de las finanzas personales, es la automatización del ahorro. Esta estrategia está respaldada por la teoría del «empujoncito» (nudge) del economista Richard Thaler.  Esta teoría se basa en la noción de que pequeños cambios en la presentación de las opciones o en el diseño de las decisiones influyen significativamente en el comportamiento humano. Estos pequeños cambios llevan a las personas a tomar decisiones más beneficiosas para ellas mismas o para la sociedad.  Sergio Peláez Jaramillo ofrece un ejemplo concreto de la teoría del «empujoncito» en el contexto de los ahorros para la jubilación en Estados Unidos. Allí los aportes se vinculan automáticamente a un fondo de pensiones cuando las personas comienzan en un nuevo empleo.  Estos aportes automáticos eliminaron la necesidad de que las personas tomaran una decisión activa sobre su ahorro; en cambio, convirtió a los aportes automáticos en la opción predeterminada. Como resultado, más personas comenzaron a ahorrar para su jubilación, ya que el diseño de la elección las llevó a ahorrar sin requerir un esfuerzo consciente. Esta estrategia aprovecha la tendencia natural del cerebro a quedarse con la opción por defecto y simplifica el proceso de ahorro al eliminar la necesidad de tomar constantemente decisiones. 

Conclusión 

Entender el funcionamiento de la mente es clave para dejar de repetir patrones que perjudican las finanzas. La economía conductual ofrece herramientas para comprender y mejorar las elecciones financieras a partir de la comprensión del impacto de los sesgos mentales sobre las decisiones.  Recuerda que el cerebro hace trampas, aprende a hackearlo y a superar los atajos mentales para tomar decisiones financieras más informadas y acertadas.  

Puntos claves:   

  • ¿Por qué es tan difícil cumplir nuestras metas financieras? La respuesta podría estar en tu cerebro. 

  • La economía conductual reconoce que la psicología influye de manera significativa en la toma de decisiones financieras. 

  • El cerebro busca minimizar el esfuerzo mental y tomar decisiones de manera intuitiva y automática siempre que sea posible. Este mecanismo mental puede dar lugar a sesgos mentales. 

  • Las ciencias del comportamiento han determinado cuáles son los estímulos del cerebro humano que hacen que las personas fracasen en la consecución de sus metas personales. 

  • La comprensión de los patrones de consumo y de los sesgos mentales que influyen en las elecciones financieras permite adoptar estrategias para acertar en las decisiones.  

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