Descubre cómo los bonos verdes son una excelente forma de inversión que cuida el medioambiente, con insights de Capital Inteligente.

Estos bonos movilizan cada año miles de millones de dólares, pues cada vez son más los inversionistas que se sienten atraídos tanto por instrumentos de inversión con buena rentabilidad, así como por el impacto medioambiental que generan.
El pronóstico de la variación climática asociada a los fenómenos conocidos como El Niño y La Niña es que aumentará su frecuencia e intensidad a causa del cambio climático, relacionado directamente al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Las metas globales definidas en la COP21 en París, un acuerdo internacional sobre el clima, aplicable a todos los países, buscan mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC en las próximas décadas. Para esto, se han definido soluciones de mitigación y adaptación para el largo plazo.
Los compromisos asumidos por Colombia en la COP21 para contrarrestar el cambio climático como fenómeno de largo plazo están respaldados por las estrategias nacionales de cambio climático.
El Plan nacional de adaptación al cambio climático, la Estrategia colombiana de desarrollo bajo en carbono, la Estrategia de reducción de emisiones por deforestación y degradación evitada, y la Estrategia de protección financiera ante desastres, traen en su conjunto una serie de estímulos y restricciones para el sector empresarial, que vistos con enfoque de oportunidad permitirán a los más visionarios anticiparse y responder con ventajas competitivas ante mercados que tendrán múltiples restricciones que afectarán sus márgenes y, por ende, sus resultados.
Oportunidades para las compañías
En este contexto, las empresas pueden desarrollar múltiples oportunidades con enfoque contra cíclico para sacar provecho de la variabilidad climática. El contar con capacidades energéticas de autogeneración, cogeneración y uso de energías renovables como solar o eólica les ayudarán a tomar ventaja en temporadas de El Niño.
Asimismo, esto será clave para temporadas de La Niña:
Contar con infraestructuras adaptadas a mayores caudales.
Efectuar captación de aguas lluvia para procesos productivos.
Sistemas de potabilización para uso humano.
Generación energética a través de micro centrales.
Todos estos proyectos cuentan con beneficios tributarios, asistencia técnica básica gratuita, recursos de cooperación internacional y novedosos modelos de financiación, lo que reduce el tiempo de retorno de estas inversiones y las hace viables.
Pero hay una forma innovadora que impulsa estas y otras estrategias para contrarrestar los efectos del cambio climático: los bonos verdes, títulos de deuda que se emiten para generar capital específicamente para respaldar proyectos ambientales como:
Energía renovable.
Eficiencia energética.
Manejo sostenible de residuos.
Uso sostenible de la tierra.
Conservación de la biodiversidad.
Construcción sostenible.
Transporte limpio.
Manejo sostenible de los recursos hídricos.
Por lo tanto, además de evaluar las características financieras estándares, los inversionistas también evalúan el objetivo ambiental específico de los proyectos que se pretende respaldar.
Los bonos verdes movilizan cada año miles de millones de dólares, pues cada vez son más los inversionistas que se sienten atraídos tanto por ser instrumentos de inversión con buena rentabilidad, así como por el impacto medioambiental que generan.
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las inversiones anuales globales requeridas en energía renovable, eficiencia energética y vehículos de baja emisión son de USD 839 billones entre 2015-2020, USD 2.230 billones (2021-2025), USD 2.404 billones (2026-2030) y USD 4.340 billones (2031-2035). Con estas cifras se estaría limitando el calentamiento global en 2°C.
Por otro lado, el Instituto de Recursos Mundial (WRI) afirma que, para alcanzar dicha meta (2°C), los países en desarrollo deberán hacer inversiones adicionales de USD 531 billones anuales hasta el 2050 en tecnologías energéticas verdes.
Asimismo, la Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que para que se logre una transformación verde, son necesarias hasta el 2030, inversiones acumuladas en infraestructura de USD 36-42 trillones, aproximadamente USD 2 trillones por año, una muestra clara del potencial que tiene esta novedosa forma de inversión.

China, el gran emisor



Emisiones en la región
