El almacenamiento en baterías es clave para enfrentar el déficit energético y fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano. Descubre sus beneficios, retos regulatorios y el impacto en la transición energética. Lee el artículo completo.
Desde que empezaron las alertas del déficit energético en el país, diversos gremios y expertos en el sector han advertido sobre las consecuencias que eso podría generar, empezando por racionamientos y cortes de energía a partir de 2026, es decir, en menos de dos meses aproximadamente y dos años antes (2028) de que empiece a agravarse la situación.
Frente a este panorama, el almacenamiento de energía en baterías ha surgido como una prioridad inmediata que permitirá garantizar una operación más estable y confiable del sistema eléctrico.
La demanda se ha disparado en el último año, reportando un incremento en octubre del 2,44 % con relación a septiembre de 2024, según el estudio de XM, lo que agrava más la situación, pues el consumo fue por más de 7.197 gigavatios-hora, mientras el país sigue sin oferta para suplir esa necesidad. Cabe destacar que, las regiones con mayor consumo fueron Caribe (2,015 gigavatios-hora), Región Central (1,747 gigavatios-hora) y el Oriente (993,44 gigavatios-hora).
Desde que empezaron las alertas del déficit energético en el país, diversos gremios y expertos en el sector han advertido sobre las consecuencias que eso podría generar, empezando por racionamientos y cortes de energía a partir de 2026, es decir, en menos de dos meses aproximadamente y dos años antes (2028) de que empiece a agravarse la situación.
Frente a este panorama, el almacenamiento de energía en baterías ha surgido como una prioridad inmediata que permitirá garantizar una operación más estable y confiable del sistema eléctrico.
Categoría | Dato clave | Figura / Tendencia |
|---|
Figura / Tendencia | Importaciones de baterías de iones de litio (participación). | Aumentó del 17 % (2009) al 84 % (2024) de todas las importaciones de baterías. |
Importaciones | Importaciones de baterías de iones de litio (participación). | Suministramos el 69 % de las baterías de iones de litio terminadas en 2024. |
Producción doméstica | Producción fabril de EE. UU. (2020–2023). | Creció un 57,6 %. |
Producción doméstica | Empleos en baterías en EE. UU. (2024). | 54.400 (un récord). |
Producción doméstica | Empleos en baterías en EE. UU. (2024). | Se espera que satisfaga la demanda futura. |
Cadena de suministro | Suministro proyectado de componentes en EE. UU. (por ejemplo, separadores, láminas). | Se espera que satisfaga la demanda futura. |
Precios | Costo de las baterías en EE. UU. vs. China (2024). | Las células estadounidenses eran aproximadamente un 90 % más caras antes de los subsidios y aranceles. |
Figura / Tendencia |
Importaciones de baterías de iones de litio (participación). |
Aumentó del 17 % (2009) al 84 % (2024) de todas las importaciones de baterías. |
Importaciones |
Importaciones de baterías de iones de litio (participación). |
Suministramos el 69 % de las baterías de iones de litio terminadas en 2024. |
Producción doméstica |
Producción fabril de EE. UU. (2020–2023). |
Creció un 57,6 %. |
Producción doméstica |
Empleos en baterías en EE. UU. (2024). |
54.400 (un récord). |
Producción doméstica |
Empleos en baterías en EE. UU. (2024). |
Se espera que satisfaga la demanda futura. |
Cadena de suministro |
Suministro proyectado de componentes en EE. UU. (por ejemplo, separadores, láminas). |
Se espera que satisfaga la demanda futura. |
Precios |
Costo de las baterías en EE. UU. vs. China (2024). |
Las células estadounidenses eran aproximadamente un 90 % más caras antes de los subsidios y aranceles. |
* Fuente: Congress.gov
Desde que empezaron las alertas del déficit energético en el país, diversos gremios y expertos en el sector han advertido sobre las consecuencias que eso podría generar, empezando por racionamientos y cortes de energía a partir de 2026, es decir, en menos de dos meses aproximadamente y dos años antes (2028) de que empiece a agravarse la situación.
Frente a este panorama, el almacenamiento de energía en baterías ha surgido como una prioridad inmediata que permitirá garantizar una operación más estable y confiable del sistema eléctrico.

Pero no solo a nivel nacional, pues según lo revelado por la Agencia Internacional de Energía (AIE), para cumplir la meta global de triplicar la capacidad instalada de energías renovables al 2030, el mundo necesitará multiplicar por seis la capacidad actual de almacenamiento, alcanzando los 1.500 gigavatios.
¿Cómo está la regulación en el mundo?
A nivel mundial, el almacenamiento de energía en baterías se ha consolidado como un componente crítico de la transición energética para permitir la integración masiva de fuentes renovables intermitentes como la solar y la eólica, reducir la dependencia de plantas térmicas tradicionales y aportar flexibilidad operativa y estabilidad a las redes eléctricas.
Esta tendencia se refleja en una proliferación de proyectos tanto independientes como híbridos con generación renovable, como los enormes sistemas instalados en Estados Unidos, Australia y Chile, e iniciativas regulatorias que buscan dar certidumbre jurídica y facilitar la inversión en estos activos.
Desde el punto de vista regulatorio, los marcos están evolucionando para reconocer explícitamente al almacenamiento de baterías como un recurso que puede participar en mercados eléctricos y prestar múltiples servicios, incluyendo regulación de frecuencia, respuesta rápida ante contingencias, manejo de picos de demanda y arbitraje energético. En Estados Unidos, por ejemplo, la Comisión Federal de Regulación de Energía (FERC) emitió la Orden No. 841 que obliga a que los recursos de almacenamiento puedan participar en mercados mayoristas de energía y servicios auxiliares en igualdad de condiciones, eliminando barreras previas que los relegaban a roles secundarios.
Por su lado, la Unión Europea ha integrado recomendaciones y herramientas de seguimiento para facilitar la expansión del almacenamiento como parte de su estrategia energética, y también ha promulgado regulaciones específicas sobre baterías que, aunque enfocadas inicialmente en sostenibilidad y reciclaje, contribuyen a un marco más completo para toda la cadena de valor de baterías.
Además de estas acciones supraestatales, varios países han implementado medidas concretas para incentivar el despliegue de almacenamiento. India, por ejemplo, extendió hasta 2028 la exención de cargos de transmisión para proyectos ligados a almacenamiento y renovables, reduciendo así importantes costos y fomentando la construcción de sistemas BESS que apoyen sus ambiciosos objetivos de energía limpia.
También se observa un foco regulatorio creciente en permitir que los sistemas de almacenamiento participen en mercados mayoristas y presten servicios remunerados por su contribución a la confiabilidad del sistema, como está en discusión en la regulación colombiana para SAEB desde 5 MW, que incluye condiciones técnicas, comerciales y tarifarias para su participación.
Panorama de regulación en Colombia y nueva subasta de expansión de la CREG
Según Estudio Legal Hernández, en Colombia no existe limitación para que un generador aproveche los beneficios del almacenamiento con el fin de complementar su operación, pero deben tener en cuenta que esto no puede alterar la curva de generación de energía declarada en el estudio de conexión elaborado ante la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME).

¿Cómo está la regulación en el mundo?
A nivel mundial, el almacenamiento de energía en baterías se ha consolidado como un componente crítico de la transición energética para permitir la integración masiva de fuentes renovables intermitentes como la solar y la eólica, reducir la dependencia de plantas térmicas tradicionales y aportar flexibilidad operativa y estabilidad a las redes eléctricas.
Esta tendencia se refleja en una proliferación de proyectos tanto independientes como híbridos con generación renovable, como los enormes sistemas instalados en Estados Unidos, Australia y Chile, e iniciativas regulatorias que buscan dar certidumbre jurídica y facilitar la inversión en estos activos.
Desde el punto de vista regulatorio, los marcos están evolucionando para reconocer explícitamente al almacenamiento de baterías como un recurso que puede participar en mercados eléctricos y prestar múltiples servicios, incluyendo regulación de frecuencia, respuesta rápida ante contingencias, manejo de picos de demanda y arbitraje energético. En Estados Unidos, por ejemplo, la Comisión Federal de Regulación de Energía (FERC) emitió la Orden No. 841 que obliga a que los recursos de almacenamiento puedan participar en mercados mayoristas de energía y servicios auxiliares en igualdad de condiciones, eliminando barreras previas que los relegaban a roles secundarios.
Por su lado, la Unión Europea ha integrado recomendaciones y herramientas de seguimiento para facilitar la expansión del almacenamiento como parte de su estrategia energética, y también ha promulgado regulaciones específicas sobre baterías que, aunque enfocadas inicialmente en sostenibilidad y reciclaje, contribuyen a un marco más completo para toda la cadena de valor de baterías.
Además de estas acciones supraestatales, varios países han implementado medidas concretas para incentivar el despliegue de almacenamiento. India, por ejemplo, extendió hasta 2028 la exención de cargos de transmisión para proyectos ligados a almacenamiento y renovables, reduciendo así importantes costos y fomentando la construcción de sistemas BESS que apoyen sus ambiciosos objetivos de energía limpia.
También se observa un foco regulatorio creciente en permitir que los sistemas de almacenamiento participen en mercados mayoristas y presten servicios remunerados por su contribución a la confiabilidad del sistema, como está en discusión en la regulación colombiana para SAEB desde 5 MW, que incluye condiciones técnicas, comerciales y tarifarias para su participación.
Panorama de regulación en Colombia y nueva subasta de expansión de la CREG
Según Estudio Legal Hernández, en Colombia no existe limitación para que un generador aproveche los beneficios del almacenamiento con el fin de complementar su operación, pero deben tener en cuenta que esto no puede alterar la curva de generación de energía declarada en el estudio de conexión elaborado ante la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME).
Otro tema a resaltar tiene que ver con la resolución de la CREG que inicia el proceso de convocatoria para la subasta de expansión del cargo por confiabilidad del periodo 2029-2030. Con este tipo de subasta, la comisión busca garantizar un abastecimiento de energía que le permita cubrir la alta demanda proyectada para ese tiempo, todo con base a las estimaciones realizadas por la UPME.
A su vez, gremios como la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) y empresas como ISAGEN han enfatizado que las subastas “son un mecanismo principal para incentivar nuevas inversiones”, por lo que consideran que la próxima subasta debe mantener condiciones de mercado estables y viables para los inversionistas.
Pero también advierten retrasos en la aprobación de proyectos, cosa que, para ellos, la subasta no va a resolver. “Muchos retrasos responden a factores que van desde trámites administrativos hasta problemas logísticos, por lo que este panorama no afecta solo la generación, pues las cifras oficiales muestran que el 55 % de los 123 proyectos de transmisión nacional y regional registran retrasos, siendo la región Caribe la más afectada con 22 proyectos retrasados de 40 en total”.
En esto también hay que considerar que el almacenamiento va a permitir usar los excedentes del día en la hora pico de consumo en la noche, pues “la regulación específica de estos sistemas de baterías recién está siendo emitida por la CREG”.
Así las cosas, frente a un panorama que combina una demanda energética en aumento, retrasos en aprobación de proyectos y la urgencia de garantizar confiabilidad, el almacenamiento de energía en baterías surge como un eje estratégico para evitar que el déficit se convierta en una crisis mayor.
La ruta regulatoria avanza, pero el sector espera mayor claridad mientras el país enfrenta el reto de asegurar un sistema moderno, resiliente y preparado para los picos de consumo que ya están golpeando al mercado.
Aun así, el escenario abre una oportunidad decisiva con las señales internacionales, los beneficios técnicos del almacenamiento y la visión de actores del sector que apuntan a tomar decisiones clave para alejarse del riesgo de racionamiento y que deje de ser una alerta o una realidad en poco tiempo.
Más allá de normas específicas de mercado, muchos países están empezando a definir requisitos obligatorios o incentivos vinculados con el almacenamiento en proyectos renovables: en algunos códigos energéticos, por ejemplo, se vincula el tamaño de los sistemas solares con la capacidad de almacenamiento exigida, o se establecen estándares técnicos mínimos para la seguridad y rendimiento de BESS según normas internacionales como las de la IEC, UL y otras. En conjunto, estas medidas muestran un enfoque creciente hacia un reconocimiento reglamentario del almacenamiento de energía como un pilar indispensable para lograr objetivos de descarbonización, resiliencia y eficiencia del sistema eléctrico en las distintas jurisdicciones alrededor del mundo.